Resiliencia y Flexibilidad como estrategia de Infraestructura

La pandemia de coronavirus ha colocado a empresas de todo el mundo ante uno de los mayores retos de la edad contemporánea: digitalizarse para seguir compitiendo. En la nueva normalidad, ser flexible y resiliente es casi una obligación. Las compañías tienen que aprender a adaptarse y ser capaces de reponerse frente a los imprevistos. Solamente así podrán salir fortalecidas de la crisis actual.

Para hablar de la presión a la que está sometida la infraestructura de TI, NetMedia Group ha reunido a Jessica Inga, Industry Solution Architect de IBM, con Alberto de González, gerente de Infraestructura de BanCoppel México. Y a Andrea Molina, Storage Business Unit Executive de IBM en Perú, Bolivia y Ecuador, con Alexander Navarrete, gerente técnico de la plataforma SAP para Compensar Salud.

Los cuatro han charlado y compartido conocimientos en el marco del webinar Resiliencia y Flexibilidad como estrategia de Infraestructura, que resume los retos superados y las soluciones de infraestructura que han implementado dos clientes del Gigante Azul en industrias tan distintas, y tan fundamentales, como la banca y la salud.

El caso de BanCoppel

BanCoppel, el banco del Grupo Coppel, arrancó su actividad en mayo de 2007. Inició su andadura con siete sucursales y ahora ya cuenta con 1204 repartidas por “450 ciudades con más de 100 000 habitantes”, tal y como detalla Alberto González. En total, cuenta con “cerca de 32 millones de clientes”, una cuarta parte de la población mexicana.

Opera “la cuarta red de sucursales en México” y “la octava red de cajeros” propios. También da cuenta de su evolución en estos catorce años el hecho de situarse como segundo emisor de tarjetas de débito y tercero en crédito. Esto le lleva a tener “un promedio de 60 millones de transacciones por mes”, revela Alberto, con días pico en los que llega a los 3 millones.

A esto se le suman fenómenos como las operaciones por internet, las aplicaciones móviles, la transición hacia tecnología basada en contenedores y microservicios en vez de aplicaciones tipo cliente-servidor y la banca empresarial. En consecuencia, el volumen de datos que maneja BanCoppel es enorme.

IBM soporta su actividad y le acompaña en esta evolución. En su origen, el banco contaba con tecnología Power Systems, con POWER5. Al crecer el volumen de transacción, cambió directamente a POWER7 sin pasar por POWER6. Esto sucedió en 2010. Y, seis años más tarde, dio el salto a una infraestructura de cómputo basada en POWER8.

En estos momentos, dispone de “una infraestructura híbrida”, que combina POWER8 para “las bases de datos”, ya virtualizadas, y POWER9 para “todos aquellos sistemas que alimentan al core banking”. Alberto González explica que su empresa confía en “manejadores de base de datos de dos sabores de IBM: tenemos Informix y tenemos Db2”.

BanCoppel se asienta sobre una arquitectura “física y virtual, en la parte del procesamiento”, lo que ha permitido apuntalar “la parte de cajeros” y de “transaccionalidad a través de puntos de venta” en cualquier parte del mundo hasta 363 días al año. Simplemente “no opera el 25 de diciembre y el primero de enero”.

En cuanto al almacenamiento, sus primeros pasos fueron con “un DS4800 en el 2007”. “Lógicamente, empezamos con disco de fibra”, cuenta Alberto. Pero, al trazar una estrategia de “expediente digital”, el banco cambió “las controladoras de 4800 a 5300 también en el 2010. Y, posteriormente, por el volumen de información” y “los tiempos de procesamiento”, terminó explorando XIV para imágenes y FlashSystem para datos transaccionales. Eso fue en 2014. Cuatro años después, dio el salto a V9000. Todo el tema de biometría facial se encuentra almacenado “en disco de estado sólido”.

El cambio no cesa, por lo que BancOppel ya mira hacia FS9200 como siguiente paso. Y buscará reducir “costos de operación”, dice Alberto González. “Las áreas de sistemas deben de tener una automatización de sus procesos y software dedicado que en este caso el SDS nos proporciona”. Entre las herramientas destacadas se encuentra Spectrum Protect, que les permite hacer “alrededor de 20 000 respaldos al año”, Spectrum Control y Spectrum Scale.

La “infraestructura de respaldos también ha ido evolucionando, de empezar con librerías 3310”, rememora el portavoz de BancOppel, “tenemos hoy en día librerías Anaconda. Empezamos con dispositivos de almacenamiento LTO3” y, “hace tres años, fuimos de los primeros que tuvimos el LTO 8”.

De momento, “tenemos mucha de nuestra infraestructura on-premise”, reconoce Alberto, que no descarta lanzarse a por “una cloud privada”. Y los “productos que vamos a sacar en los próximos meses”, adelanta, “ya van a estar basados en microservicios. Nuestra infraestructura en cuanto a las sucursales también está haciendo una evolución de una aplicación cliente-servidor a una aplicación web”.

Al mirar hacia el futuro, BancOppel es consciente de que la sucursal física “va a reducir su tamaño”. Y “el tema de las fintech va a jugar” un papel clave. En su caso, prepara una aplicación tipo wallet, más pequeña que la de banca express. A esto se suman los efectos de la pandemia y el incremento del “home office” y el uso de plataformas que “se pueden administrar perfectamente desde casa”.

“La infraestructura”, reconoce Alberto Gonzáez, les ha “hecho la vida más sencilla en este tiempo de pandemia”. “Los recursos que hemos tenido han sido los mismos”, apunta, la plantilla “se ha reducido y la transaccionalidad”, por su parte, “se ha incrementado notablemente”. Esto ha sido “apuntalado” con el hardware y el software.

El caso de Compensar Salud

La industria bancaria no se ha parado durante la crisis del coronavirus. Y la de la salud tampoco. De hecho, los organismos sanitarios han estado más que nunca en el punto de mira, respondiendo a enormes desafíos durante 2020. El 2021 seguirá siendo un año de retos para hospitales, aseguradoras y otro tipo de entidades dedicadas a la salud.

Compensar Salud es una de las principales empresas prestadoras de servicios de salud en Colombia. Echó a andar hace más de cuatro décadas como caja de compensación familiar, esto es, como “una entidad privada”, explica Alexander Navarrete, “pero regulada por el Estado” para “mejorar la calidad de vida de sus afiliados”. Y hace un cuarto de siglo se creó Compensar EPS, “los servicios de salud como tal de Compensar”.

En estos momentos tiene “más de 50 sedes propias”, “más de 1 600 000 afiliados” al plan de beneficios de salud y “250 000 afiliados a un plan complementario”. Lidera en cuanto a participación de mercado en Bogotá y ha conseguido ocupar “el primer lugar en la encuesta de satisfacción de EPS a nivel nacional”.

Al incorporar herramientas tecnológicas a su negocio, es capaz de “articular de manera efectiva” desde “procesos ambulatorios” a “asistenciales” y garantizar un acceso “confiable” a datos como “la historia clínica del paciente”. También gana en visibilidad de cara a la atención y mejora la toma de decisiones. “Hoy en día, con todos los temas de transformación digital”, la tecnología “es un apalancador clave para viabilizar la optimización de los diferentes procesos”, resume Alexander.

La solución de la unidad de salud de Compensar es SAP”, describe este representante de la compañía americana, que soporta 6500 usuarios internos. “También tenemos el ERP corporativo de SAP, que brinda soporte a nivel tecnológico de la parte financiera”. Desde hace cinco años, “la infraestructura que soporta esta solución” la pone IBM. La elección “ha sido muy robusta, muy estable, tanto a nivel de hardware, de servidores, como almacenamiento”, asegura Alexander, “y esto nos ha asegurado un excelente rendimiento en los tiempos de sistema” y “la misma estabilidad de la infraestructura”.

Compensar se decidió por IBM porque “el volumen de servicios y el volumen de afiliados y atenciones” que soporta su negocio demanda “un hardware bastante robusto, óptimo, con capacidad de escalabilidad. Y, dentro de la evaluación, fue el driver fundamental”, comenta Alexander.

“Sin duda alguna, este tipo de soluciones con tecnología Power para nosotros ha sido fundamental porque, además, el rendimiento óptimo que hemos logrado es clave para una institución como las nuestras donde brindamos hoy en día, de una manera diaria, un número bastante grande de servicios de salud”, destaca Alexander Navarrete. Con un “volumen importante” de clientes, el rendimiento y la estabilidad “son claves”.

La crisis sanitaria ha puesto a prueba su asociación con IBM. Compensar ha podido “habilitar los servicios de teleconsulta” y soportar un volumen “de accesos web o accesos remotos” mayores. Alexander destaca que la compañía cumplió la meta de la continuidad de negocio “sin traumatismos para nuestros usuarios internos”, “sin indisponibilidades”, de forma “muy natural”. El roadmap se ha acelerado, alcanzando objetivos futuros en “muy corto plazo”.

La telemedicina “llegó para quedarse”, opinan desde Compensar. “Ya tenemos varios proyectos en curso” para fortalecer el modelo y ampliarlo a través de “diversos servicios virtuales”, desvela Alexander. La pandemia ha planteado desafíos y abre también nuevas oportunidades.